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miércoles, 25 de marzo de 2009

Sånt händer inte här - Comentario

He visto, ¡por fin!, subtitulada, la proscripta «Sånt händer inte här» -«Esto no puede ocurrir aquí»-, de 1950. ¡Prohibido su pase público por el propio Bergman! ¿No da un requetemorbo conseguirla, subtitularla y pasarla (eso sí, en privado... no se revuelva Bergman en la tumba)?
La vi en sueco y sin subtítulos cuando la tuve por primera vez, hace año y pico (¡gracias Cine-clásico!); se podía apreciar un poco, hasta cierto punto (actuaciones, tiempos, el flujo general de la historia, música, etc), pero al tratarse de una película «de guión», me resultaba difícil poder darme cuenta de si estaba ante algo aceptable o no, aunque en principio no me pareciera inferior a anteriores, como «barco hacia la India» o «Ciudad portuaria».
Aproximadamente una vez al mes recorría los sitios habituales de subtítulos por ver si aparecía allí el de la proscripta... hasta que hace cosa de un mes se tuvo acceso a una versión de subs en inglés -nuevamente en Cine-Clásico-; la tarea de tener que traducirlos y mantenerlos sincronizados, revisar que correspondieran a lo que parece ocurrir, etc, me llevó a que viera la película muy detalladamente.
Mi juicio general, antes de entrar en detalles, sería: no hay razón para excluirla, no es indigna, no está fuera del tono-Bergman; es de encargo, sí, y se nota... pero otras también lo son (sobre todo antes de ser un autor consagrado) sin que las excluyamos; es una película agradable, y puedo decir que la he disfrutado. Está llena de convenciones de las películas de espionaje de la época, pero ¿es ésa una razón para declararla indigna? Si se excluye ésta hay que excluir otras del listado: «El Toque» (que Bergman también anatematizó, junto con ésta, Imágenes, p. 247), «Crisis», porque es malísima, «El huevo de la serpiente», porque fue un rotundo fracaso en la carrera (con o sin razones para ello). ¿Seguimos? «A la Alegría», porque es un «melodrama imposible» (Imágenes, p. 238), «La pasión de Ana», porque «las actrices usan minifalda y les queda mal» (Bergman dixit, Imágenes, p. 259),  «El séptimo sello», porque es «irregular».... y bla, bla, bla... si lo dejamos a Bergman, sólo nos dará alguna que otra parte de Fanny y Alexander para su exhibición pública, y eso si no lo pillamos justo con la neurosis a tope, en cuyo caso nos dirá que mejor hagamos otra cosa en vez de ir al cine a ver sus aborrecibles películas.
Agradezco al cielo, a la tierra y a los abismos que hayan dejado a Bergman suelto durante 90 años para que nos regalara semejante obra como es su filmografía, en conjunto y en los detalles... pero pocos autores he visto (y eso que la mayoría lo son) tan incapaces como él de hablar de su propia obra; es evidente que entre él y su obra se pone en movimiento un mecanismo afectivo del que los espectadores quedamos totalmente fuera, incapaces de incorporar nuestra mirada a su discurso, y con la sensación de «qué pedazo de idiota seré yo, que me gustan estas películas de las que ni el autor es capaz de hablar bien!»

Así que dejemos de una vez de lado la «prohibición» bergmaniana y los argumentos bergmanianos para convencernos de lo pésima que es «Sånt händer...», y veamos la película por sí misma:
El libro original es de un autor noruego, Peter Valentin (seudónimo literario de Waldemar Brøgger), periodista y escritor de obras de ficción y no ficción, que colaboró con la resistencia danesa al nazismo... en fin, un autor que no carece de compromiso con el tema que trata en esta novela «En menos de 12 horas». La obra es de 1944 (con el mundo aun en guerra), aunque recién se llevó a la pantalla en 1950. La adaptación es de Herbert Grevenius, que ya había trabajado con Bergman («Llueve sobre nuestro amor», «La sed»), y trabajará aun en la entrañable «Juegos de verano» -Sommarlek-; aunque no conozco la novela original, parece una buena adaptación, los diálogos son convincentes, llevan buen ritmo, la historia no decae.

Un punto acertadísimo debido probablemente al guión, pero también a la dirección: el diálogo del policía y el espía en casa del primero (a la 1hs. de película); creo que esa contraposición entre el ciudadano libre y el que no puede menos que huir, mentir, pero sobrevivir, es realmente buena y hasta valdría la película, si no tuviera también otros valores.
Un punto, sin embargo, flojo del guión, es que siendo la ficticia «Liquidantzia» una alusión tan directa a la Rusia soviética, bien podrían haber utilizado el nombre original, lo que hubiera permitido también alusiones menos genéricas, en una película que, o era comprometida políticamente, o carecía de sentido.
En cuanto a los actores, hay tres «registros»: las primeras figuras, los actores del entorno Bergman (que son en ese momento también los de plantilla de la Svenks Filmindustri), y el grupo de actores bálticos en el exilio, que aunque no aparecen mucho, son -según se deduce del relato de Bergman en Imágenes- los que catalizaron su desagrado y rechazo de este film.

Primeras figuras:

-Signe Hasso, actriz nacida en Suecia, pero que desde el '42 vivía y trabajaba en Hollywood; fue contratada por la SF para atraer con su nombre un éxito internacional sobre esta película, dada la tensa situación política y económica que atravesaba el organismo. No ocurrió así: Signe Hasso era conocida, pero no la primera figura que podía asegurar ese éxito que la empresa necesitaba. La actuación es buena, aunque cae en algunos convencionalismos (como la mirada del final), que se pueden disculpar por las exigencias de distribución para las que la cinta estaba pensada. Como diré respecto de otros detalles de esta película: en las escenas «de acción» el rendimiento se reduce a mínimos, mientras que en los diálogos y las escenas de más intimismo, realmente logra enganchar al espectador. Me gustaron muchos momentos de su actuación: la escena en la puerta de su hotel, con (Almkvist), el policía, porque logra hacer una escena romántica, manteniendo la distancia y frialdad calculada que exige el personaje, tensa entre su deseo de ser libre y la atadura hacia un marido cínico y delincuente, pero que tiene la llave de la libertad de sus padres. me gustó también su no-papel en la «tenida verbal» entre el espía y Almkvist, diálogo al que ya aludí; y digo «no-papel», porque tratándose de una primera figura («la» primera figura de esta película), la dirección le exige quedar parada atrás, al medio de los dos hombres, con una taza de café en la mano, quieta, muda, pero manteniendo la tensión de quien es en realidad el verdadero objeto de esa discusión.
Muchos años más tarde, con ocasión de «Sonata otoñal», otra figurísima (más que Lasse Hasso) netamente acostumbrada al brillo de primera estrella y al ritmo de las producciones de Hollywood, Ingrid Bergman, reprochaba a Bergman que por procedimientos así la «rebajara» de la imagen que por fuerza ella debía (o creía deber) mantener (Linterna Mágica, pág 197, todas esas anécdotas sobre la diva son deliciosas); lo que quiero señalar con esto, y a despecho del rechazo que le produjera a Bergman, es que estamos en 1950, y han nacido ya muchos de los procedimientos bergmanianos de dirección, perfectamente reconocibles.
El guión, centrado en la intriga «de acción», deja lamentablemente de lado la historia llena de densidad de este personaje.

-Almkvist, el policía, está a cargo de Alf Kjellin, también un actor sueco reconocido que estaba intentando entrar en el mercado hollywoodense (al que se acercó precisamente por su papel en «Hets», en 1944, la película con guión de Bergman que fue anterior a su inicio como director). Visto a la distancia, cualquier actor masculino del entorno de Bergman podría haber hecho el papel de Almkvist: no destaca, aunque tampoco desluce. En la escena en su casa está especialmente bien... pero los tres están especialmente bien allí, toda esa escena es la mejor parte de la película, como ya señalé.
Sobreactuada y poco convincente la «borrachera», pero probablemente debido a fallos en la dirección (es evidente que Bergman no sabía -ni le interesó aprender- filmar acción, la misma artificialidad se ve en los pocos momentos de puños que hay en sus demás películas).

-Åtkä Natas, el espía, está a cargo de otro actor sueco de talento, Ulf Palme, que logra dar el tipo, y mantenerlo en casi toda la película, principalmente en la brillante escena de la hora de film que ya he repetidamente mencionado, pero no sólo allí, sino también en diálogo con su mujer, y en la escena de la tortura. Contrasta muy bien la chulería del personaje, con la cobardía con la que -el espectador va descubriendo- se relaciona con el Régimen, al que le tiene, en definitiva, un tremendo miedo, capaz de superar a su propia pasión por sobrevivir.
Fue un actor de la primera plana del cine sueco de los 50 y 60, que, como muchos de ellos, alternaba con el teatro.

Actores del entorno Bergman:

Tengo para mí que -sin ser, ni mucho menos, el único- un importante signo de grandeza artística es que cuando un actor come, sus amigos artistas también: cuando hay, hay para todos; ese espíritu de «clan » -supervivencia del espíritu de «compañía artística» que viene desde la antigüedad- está muy presente en la obra de Bergman, incluso desde las muy primeras películas: nunca dejó de dar papeles, aunque no fueran más que pequeños, a los suyos; así que no podía faltar en ésta alguno «de casa», que será Stig Olin, el vecino cascarrabias, papel al que sin embargo le falta una chispa que podría haber tenido.
Mejor suerte corrió otra figura del entorno, pero no del entorno de Bergman sino de la plantilla del estudio, un actor secundario habitual en las producciones de la SF en las décadas de los 40, 50 y 60, me refiero a Gösta Cederlund, que lleva a su cargo uno de los momentos -para mí- más deliciosos de la obra: es el médico borracho que certifica la «muerte» del espía, pero luego se acuerda de algo que puede ser importante, pero que no sabe si se lo acuerda, y resulta que no se lo acuerda... o sí; no se necesita más de un minuto para ver una buena actuación, sobre todo cuando ese actor se cree su papel. Cederlund es también el «hombre con paraguas» de «Llueve sobre nuestro amor», pero no recuerdo que haya trabajado en otros filmes de Bergman.

Actores bálticos:

«Mi parálisis creativa se produjo a los cuatro días de rodaje. Fue el día en que me encontré con los actores bálticos exiliados que iban a intervenir en la película. de repente comprendí qué película debíamos haber hecho. Había entre estos actores exiliados destinos y experiencias que convertían la intriga de «Esto no puede ocurrir aquí», tan frívolamente construida, en algo casi obsceno...» (Imágenes, 247)
Nuevamente, a despecho de las ideas de Bergman sobre lo que podría haber pasado en caso de que hubiera filmado otra película y no esta película -regodeo absolutamente sin salida sobre unos posibilia que el tiempo convirtió en imposibles-, se puede decir que si la secuencia temporal que menciona  (a los cuatro días de rodaje) es cierta, el impacto del encuentro con los actores bálticos se hizo notar en el resto; en cuatro días, poco seguramente estaba ya hecho, aunque toda la película no llevó más de tres meses.
Las únicas dos escenas en las que aparecen tienen un «toque» de autenticidad muy loable, especialmente la de la boda. De paso me gustaría hacer notar que lo de filmar bodas y fiestas de familia aparece varias veces, ya desde su primera película, tal vez sin proponérselo ensayando para dejar plasmada esa navidad definitiva de Fanny y Alexander...
Quizás con estos mismos actores, quizás con una idea que partiera del propio Bergman en vez de venirle impuesta, quizás, quizás, quizás.... pero lo que logró con ellos no se diría que desluce para nada, ni mucho menos que merezca el mote de «frivolidad casi obscena». La rabia acumulada contra esta película le impidió a Bergman ver cuánto de esa noble percepción que tuvo de esos destinos y experiencias del exilio había logrado realmente trasladar a esta película, y sobreponerla a lo que podría haber sido un thriller tonto y pasatista. Nuevamente, la escena en casa del policía -escena larga y central, que justifica aludir a ella más de una vez- es testigo de que esa percepción de la profundidad humana que hay tras el exilio político había llegado y dado frutos en Bergman, aunque él mismo no llegara a apreciar eso nunca.

El resto de los trabajadores son el equipo Svensk Filmindustri del momento, fotografía, vestuario, música. Me gustaría, sí, destacar la música, de Erik Nordgren, músico que trabajó con Bergman en varias ocasiones, al igual que con Molander; pero lo recordaremos en especial por la inquietante música de El Séptimo Sello. Siete años antes de eso, nos encontramos en «Sånt händer...» con una música de patrones muy modernos para el uso que el cine de Hollywood está imponiendo, este tipo de banda sonora, chirriante, más parecida a la noción de «efecto sonoro» que de música, será habitual diez años más tarde. No soy un experto en el tema como para señalar que se trate de una innovación, pero he visto el suficiente cine como para darme cuenta que no deberemos pasar por alto el papel de este tipo de música en la creación bergmaniana.

En cuanto a la fotografía, es muy difícil evaluarla, ya que la copia que he visto y que es la única que circula proviene de un VHS, y vaya a saber cuántos trasvases ha tenido antes de recalar en Emule, así que poco se puede saber si el contraste muy marcado de los cielos, o de las escenas de penumbra son provocados o frutos de la degradación del material fílmico.

Los exteriores son -vaya novedad- de una pobreza franciscana; está a poco tiempo (apenas tres años) pero muy lejos todavía de poder lograr una simbiosis entre la historia y el escenario exterior como la que logrará (y vino para quedarse) en «Un verano con Mónica»; el escenario de Sånt händer es todavía acartonado, barato, deslucido, muy poco creíble... pero eso mismo ya había pasado en Barco hacia la India, en Prisión, en Ciudad portuaria, no es algo que especifique a esta película sino al Bergman del momento, sumado quizás a los problemas por los que pasaba la SF...

Lo mejor, en mi opinión:


  • Durante toda la escena en la que Vera se enfrenta a sus amigos refugiados, y se sucede el cruce de acusaciones de traición entre Leino y ella, está de fondo una proyección del Pato Donald (ya que la reunión se hace en un cine); se nos deja ver cuando comienza la escena que el tema del dibujo animado es una persecusión; luego ya no se ve la película, pero se oye, y uno puede imaginar la persecusión en relación a lo que está pasando en la escena principal. El sonido de la película termina al mismo tiempo que la escena de los refugiados. 
  • Las intervenciones del médico, pero especialmente cuando se presenta ante Almkvist para decir lo que recuerda de la escena del crimen. 
  • La escena de tortura de Natas, con la descripción de los ciudadanos «domingueros» (de esa descripción proviene el título de la película). 
  • El diálogo-contrapunto entre Natas y Almkvist en casa de éste: muy bien el pase de manos de la pistola, y cómo cambian los respectivos caracteres según si apuntan o son apuntados; en esto destaco especialmente a Ulf Palme (Natas). 

Vera entrando a la reunión de refugiados. Atrás: el pato Donald, cuyo sonido acompaña toda la escena.

Lo peor, en mi opinión:


  • La escena de la persecución al Chrysler: enteramente artificial la motivación, podían darse cuenta mucho antes que no era el coche que correspondía, a su vez los conductores, viéndose perseguidos, podían parar, etc... una escena tonta de principio a fin. 
  • La «borrachera» de Almkvist, completamente sobreactuada. 
  • La referencia incial a que el país en que esta película se localiza es ficticio, cuando luego se habla concretamente de Suecia, de los suecos, y hasta se alude a una simpática tradición local de ir a pensar al lado de la estatua de Carlos XII. 
  • Las escenas «de vecinos», especialmente la de los que rodean el coche de los espías cuando se le pincha una goma. 
  • La motivación (a nivel del guión) de que Almkvist pudiera volver a encontrar a Vera: había mil maneras de resolverlo sin acudir a algo tan disparatado como que los delincuentes hubieran hablado claramente del nombre del barco cuando él estaba inconsciente, y que encima se lo acuerde, y que encima su compañero sepa que es un barco, y que encima los dos sepan que ese barco zarpa esa misma tarde... ¡anda ya! 



En lo que se ve que la película no tenía otra intención que la comercial es en que cierra la historia menos interesante, y deja en el aire las historias secundarias pero de mayor densidad humana: el exilio, la traición, la lejanía de los padres... por ejemplo, la historia de Leino, atrapado entre dos traiciones, por sí sola constituía la semilla de una película que nunca veremos; la sonrisa final de Vera se hubiera congelado si el guión le hubiera recordado que la muerte de su marido la deja desconectada, quizás para siempre, de sus padres.

¿Queda corta, entonces? sí, queda corta, pequeña, limitada, pero no vacía y sinsentido, sino como podemos ver hoy, por ejemplo, «Barco hacia la India» o «Música en la oscuridad»: como semilleros del lenguaje bergmaniano, lo haya notado él o no.

Sånt händer inte här - Esto no puede ocurrir aquí - 1950



Sånt händer inte här (High Tension)
En español: «esto no puede ocurrir aquí»
La frase proviene de los 38' aprox de película
Como no se distribuyó en el mercado de lengua castellana, no tiene título en español.
La película se hizo para el mercado interno, pero también para exportarla, principalmente a EEUU, por eso desde el principio tuvo doble título, uno en sueco y otro en inglés.
Libro: Herbert Grevenius, sobre la novela del noruego Waldemar Brøgger, «Dentro de 12 horas», de 1944.
Duración: 1:24
Idioma: sueco (aunque desde el principio hubo versión en inglés)
Color: BN
Fotografía: Gunnar Fischer
Música: Erik Nordgren
Localización: Prov. de Estocolmo, Suecia
Compañía: Svensk Filmindustri

Roles
Signe Hasso: Vera
Alf Kjellin: Almkvist
Ulf Palme: Atkä Natas
Gösta Cederlund: El doctor
Yngve Nordwall: Lindell
Hannu Kompus: El sacerdote
Sylvia Täl: Vanja
Els Vårman: Refugiado
Edmar Kuus: Leino
Rudolf Lipp: Skuggan
Hugo Bolander: gerente del hotel
Stig Olin: el vecino enfadado


Sinopsis argumental (contiene revelación del suspenso):
Liquidanzia, país -en la ficción- vecino de Suecia, está bajo una sangrienta dictadura; Suecia es, por eso, destino de refugiados y redes de espías que intentan capturarlos. De entre esos refugiados, Vera (Signe Hasso) tiene la incómoda posición de ser ella misma refugiada, de estar esperando la llegada de un momento a otro de sus padres, si logran escapar, y a la vez tener como esposo un espía de la dictadura, Atkä Natas (Ulf Palme). A su vez, mientras creía que su marido estaba muerto, había estado saliendo con el detective de la policía sueca Almkvist (Alf Kjellin).
La película comienza con la llegada de Natas; trae unos documentos que comprometen a la red de espías e incluso a los refugiados; se encuentra con Vera y ella, decepcionada porque él ha actuado mal con sus padres, decide matarlo y robarle los documentos secretos. Y cree haberlo hecho, pero algo no salió bien, y Natas es capturado por la red de espías, que lo obligan bajo tortura a revelar el contenido de los documentos, que son muy importantes, por lo que Vera se convierte en objeto de la persecusión de la red.
Entretanto, se denuncia la muerte de Natas, y el caso recae para ser investigado por Almkvist, que comienza de a poco a sospechar de la propia Vera, a la que sin embargo sigue amando.
Almkvist lleva a Vera a su casa, aparentemente con la intención de revelarle que es ella la principal sospechosa, pero una vez allí se presenta de sorpesa Natas y tras él la red de espías que buscaba a Vera, que se llevarán de rehenes al matrimonio, y dejarán a Almkvist fuera de combate.
Almkvist se recupera, e inicia la persecusión de los espías para rescatar a Vera; la pista central la dará un nombre escuchado vagamente mientras le pegaban en su casa.

* * *

Es la película mítica de Bergman, ésa que casi nadie en el mundo había visto... porque Bergman prohibió la difusión por considerarla un producto indigno de su filmografía. En «Imágenes» la compara con «El toque» (The touch - Berörinngen - La carcoma), a la que, sin embargo, no prohibió. Naturalmente, la prohibición que pueda haber hecho Bergman es sólo un golpe de efecto, ya que ninguna legislación permite que un autor controle la circulación de una obra cuando ya se ha hecho pública. Para bien o para mal (¡para bien!) Bergman no es el dueño de la circulación de su obra pública. Así que no sé exactamente cómo, pero hay una copia ripeada de VHS que se consigue por internet, hablada en sueco y sin subtítulos. Mucho tiempo después de que apareciera esa copia en Emule, en el mismo foro donde la compartían alguién puso en circulación unos subtítulos en inglés, tomados de audición directa; son buenos subtítulos, y los tomé como fuente de una traducción al castellano que es la que pongo a disposición aquí en el sitio, que coordinan, desde luego, con esa única copia de VHS. Mi traducción es sensiblemente mejorable, pero creo que cubre el expediente de poder seguir la película sin tropiezos. La he hecho siguiendo paso a paso la trama, por lo que puedo asegurar que no es meramente servil con el subtítulo fuente. Pueden bajarse de aquí

En otro escrito independiente puede leerse un comentario que he escrito para este título

viernes, 21 de noviembre de 2008

Det regnar på vår kärlek - Llueve sobre nuestro amor - 1946



Det regnar på vår kärlek
Títulos en español: Llueve sobre nuestro amor
Libro: Oskar Braaten (novela original: "Bra mennesker")
Herbert Grevenius e Ingmar Bergman (guión)
Duración: 1:35
Idioma: Sueco
Color: BN
Fotografía: Hilding Bladh
Göran Strindberg
Música: Erland von Koch
Localización: Koloniträdgård (Prov. Stockholm), Suecia
Compañía: Terrafilm

Roles
Barbro Kollberg Maggi
Birger Malmsten David
Gösta Cederlund Hombre con paraguas
Ludde Gentzel Håkanson
Douglas Håge Andersson
Benkt-Åke Benktsson El perseguidor
Sture Ericson Kängsnöret
Ulf Johansson Stålvispen
Julia Cæsar Hanna Ledin
Gunnar Björnstrand Sr. Purman
Erik Rosén El Juez
Magnus Kesster Törnberg
Åke Fridell Reverendo


Sinopsis argumental:
Un joven -David- sale de la cárcel y encuentra azarosamente una chica -Maggi- en la estación de tren. Se enamoran recíprocamente y comienzan a convivir. Pero no es sencillo romper con los condicionamientos de ser un ex presidiario, junto con no estar legalmente casados, no tener una vivienda legítima, a lo que se sumará un embarazo imprevisto.
Finalmente se celebrará un juicio contra ellos acusados de diversas estafas y rupturas al orden social, pero el misterioso abogado defensor que lleva el caso -cuya verdadera naturaleza el espectador sólo puede suponer, ya que no se revela en ningún momento- logra desarmar uno a uno los argumentos en contra y mostrar que el amor que se profesan estos jóvenes merece una oportunidad.

* * *

Nota breve de primera impresión:
«Es todavía muy primitiva, aunque un buen ejemplo de "historia edificante"; buenas actuaciones, pero se nota que cada uno está tratando de hacer "lo que puede" con un guión que no termina de cuajar.»

* * *

Es ingenua, un alegato completamente adolescente sobre la pureza del amor de culebrón de las tres, y cómo la sociedad y su burocracia lo corrompen; los "buenos" son, naturalmente, marginales, y hasta tienen a un ángel de su parte. Podríamos pasar sin esta película. No obstante, tiene su importancia dentro de la filmografía: Crisis, la primera y anterior a ésta, había resultado un fracaso en todo sentido, no sólo de recaudación, sino que con su mal genio IB se había granjeado la enemistad de cuantos pudo en la Svesk Filmindustri, así que lo despacharon lo más rápido que pudieron; sin embargo (él mismo lo cuenta, tanto en "La linterna mágica" como en la entrevista sobre el cine con Marie Nyneröt), un productor independiente, Lorens Marmstedt, apreciaba el talento de Bergman, lo llevó consigo y, al decir del propio Bergman, también lo "educó" en el oficio: «fue él quien me enseñó a hacer cine», dice sin reservas en Linterna, pág 166.
Tiene también otras curiosidades, además de la producción completamente distinta de Crisis: están presentes algunos de los que serán sus constantes roles masculinos: Gunnar Björnstrand y un joven Erland Josephsson (en un papel minúsculo, que me costó encontrarlo con lupa), y la estrella masculina bergmaniana de toda esta primera época, su amigo Birger Malmsten

domingo, 22 de junio de 2008

Musik i Mörker - Música en la oscuridad - 1948



Musik i Mörker
Títulos en español: Música en la oscuridad
Libro: Ingmar Bergman
Dagmar Edqvist
Duración: 1:27
Idioma: Sueco
Color: BN
Fotografía: Göran Strindberg
Música: Erland von Koch
Localización: Sandrewateljéerna, Lästmakargatan 18,
Norrmalm, Stockholm
(Prov. Stockholm), Suecia
Compañía: Terrafilm

Roles
Mai Zetterling Ingrid
Birger Malmsten Bengt Vyldeke
Rune Andréasson Evert
Ulla Andreasson Sylvia
Gunnar Björnstrand Klasson
Hilda Borgström Lovisa
Åke Claesson Augustin Schröder
Bengt Eklund Ebbe
John Elfström Otto Klemens
Barbro Flodquist Hjördis
Marianne Gyllenhammar Blanche
Douglas Håge Kruge
Sven Lindberg Hedström
Bengt Logardt Einar Born
Segol Mann Anton Nord
Georg Skarstedt Joensson
Bibi Skoglund Agneta
Naima Wifstrand Sra. Schroeder
Olof Winnerstrand Vicario


Sinopsis argumental:
Un joven -Bengt- de buena posición recibe un tiro accidental y pierde la vista por completo y para siempre. Se hunde en una depresión muy profunda, pero sin embargo una criada de la casa -Ingrid- logra que recupere la ilusión, ya que se ha enamorado de él y su música.
Sin embargo, la gran diferencia social y de educación los aleja. Ella decide estudiar y él trabajar por medio de la música. Poco a poco sus destinos se van cruzando nuevamente, y descubren que el amor que los unía era verdadero.

* * *

Nota breve de primera impresión:
«Algunos aspectos no quedan del todo resueltos, por ejemplo, la sección de su trabajo en el restaurante es -en conjunto- lo peor, no sólo no la cierra, sino que además suena todo artificioso. Sin embargo, en conjunto es una buena obra, y el "happy end" es ya algo más natural que en crisis.»

* * *

En Linterna no lo menciona, pero en Bilder hay una evocación interesante:
«Mi único recuerdo de este film es que pensaba: asegúrate de que no hay partes aburridas; mantén el entretenimiento. Ésta era mi única ambición»
Y lo consiguió: el interés se mantiene en toda la película, la historia cierra correctamente, los actores están muy bien en su papel, Birger Malmsten, en particular, ha crecido de Skeep till Indialand a ésta. Aunque lamentablemente en la peor sección (la del trabajo del ciego en el restaurante), me resultó muy emocionante encontrar a Gunnar Björnstrand, actor que acompañó a Bergman a lo largo de toda su carrera, desde lo más inicial hasta lo último, y que es, a mi juicio, uno de los mejores caracteres bergmanianos.
Aunque es la tercera película que hace para Lorens Marmstedt, en realidad es la primera que aparece con el nombre de Terrafilm, porque aunque era el mismo productor, antes de ésta no arriesgó este nombre sino uno de menor importancia: Sveriges Folkbiografer.

Skepp till Indialand - Barco hacia la India -1947



Skepp till Indialand
Títulos en español: Barco hacia la India
Libro: Martin Söderhjelm (novela)
Ingmar Bergman
Duración: 1:38
Idioma: Sueco
Color: BN
Fotografía: Göran Strindberg
Música: Erland von Koch
Localización: Sandrew-ateljéerna, Gärdet, Stockholm
(Prov. Stockholm), Suecia
Compañía: Terrafilm

Roles
Holger Löwenadler Capitán Alexander Blom
Anna Lindahl Alice Blom
Birger Malmsten Johannes Blom
Gertrud Fridh Sally
Naemi Briese Selma
Hjördis Petterson Sofi
Lasse Krantz Hans
Jan Molander Bertil
Erik Hell Pekka
Åke Fridell Propietario del Varieté

Sinopsis argumental:
Un joven marino -Johannes Blom- vuelve de lo que se supone un largo viaje en barco, y se encuentra con prostitutas a las que conoce desde la infancia -Selma y Sofi-. La charla con ellas va desvelando la historia anterior al viaje: el conflicto con su autoritario y violento padre -el Cap. Blom- y el hecho de que el chico estaba enamorado de la misma mujer que aquél -Sally-.
Mientras tanto la habitación contigua a la sala donde están charlando está ocupada por una mujer que se muestra alterada y enferma. Aunque no se lo quieren decir, esa mujer no es otra que aquella de la que el joven había estado, y aún está, enamorado, a la que, desaparecido el padre, vuelve a tener acceso.

* * *

Nota breve de primera impresión:
«La secuencia temporal, siete años entre la ida y el regreso, no resulta muy creíble, pero la historia ya se va centrando en una linea argumental más definida, y empieza a despuntar lo que será uno de los grandes centros temáticos de Bergman: el amor a pesar de...»

* * *

Está claro que no se podía hacer mucho con esta historia: una novela para conmover señoras; aunque se puede decir que lo poco que tiene está bien aprovechado: la rivalidad entre el padre y el hijo (excelentes actuaciones del Capitán y de su mujer), el grupo de trabajadores, las dos prostitutas. Estamos hablando de una película de evidentemente muy bajo presupuesto, para hacer repertorio y algo de taquilla en el gusto de la época.
Bergman no la menciona en Linterna, ni en Nyreröt, y sin embargo fue, según IMDB, el primer film de Bergman estrenado en USA, apenas dos años después de su estreno en Suecia. Vale la pena verla para conocer los orígenes de Bergman en el cine, y no se lo pasa mal; sin duda que es un entretenimiento de mayor alcance que las películas de similares expectativas del Holliwood de ese momento, tan innecesariamente mitificado.
Birger Malmsten está bien en su papel, aunque aun no ha sacado lo mejor que tiene como actor.

Kris - Crisis - 1945


Kris

Títulos en español: Crisis
Libro: Ingmar Bergman
Leck Fischer
Duración: 1:36
Idioma: Sueco
Color: BN
Fotografía: Gösta Roosling
Música: Erland von Koch
Localización: Hedemora (Prov. Dalarnas), Suecia
Compañía: Svensk Filmindustri

Roles

Inga Landgré Nelly
Dagny Lind Ingeborg
Marianne Löfgren Jenny
Allan Bohlin Ulf (Uffe)
Stig Olin Jack
Signe Wirff Tía Jessie
Ernst Eklund Tío Edvard
Svea Holst Malin
Arne Lindblad Mayor
Julia Cæsar Esposa del Mayor

Sinopsis argumental:


Una joven ha sido criada en un pueblo por una madre sustituta;  cuando ya es mayor de edad, viene su madre biológica a buscarla para llevarla consigo. Eso desata varios niveles de crisis: por un lado el de la joven, tironeada entre la fidelidad y cariño a su madre sustituta y la atracción del vínculo biológico; la estrecha perspectiva de su crianza en un pueblo frente a la tentación de una vida en la ciudad; la atracción de un amor más aventurero que el que le ofrece su enamorado de siempre y para el que parece destinada.
A esto se agregan algunas complicaciones: el novio de la madre biológica, vividor y canalla, que seduce a la joven; la enfermedad terminal de la madre sustituta; etc.

* * *

Nota breve de primera impresión:


«Abre demasiado el panorama de la narración, y no termina de resolverlo. En conjunto, es menos lineal de lo que parece, pero quedan colgando la historia de Jenny, de Jack, y del cáncer de Ingeborg, para quedar centrada sólo en el "happy end" de la historia de amor.»

* * *
Es la primera película que dirigió, y dicho sin eufemismos: es una pelicula mala, que deja un poco de sabor a "aquí puede haber talento". Es melodramática, el ritmo se rompe a cada momento, no logra mantenerse orientada en nada, pero... aunque más no fuera, valdría por haber provocado, de rebote, las ácidas notas de Bergman acerca de esta filmación en "La linterna mágica". Éstas son sólo algunas de muestra:

«Yo era jefe del Teatro Municipal de Helsingborg y estábamos en 1944. Ya llevaba bastante tiempo de revisor de guiones en Svensk Filmindustri, me habían filmado un guión (Tortura, dirigido por Alf Sjóberg), estaba considerado una persona talentosa pero difícil y tenía una especie de contrato con Svensk Filmindustri que, en verdad, no me proporcionaba ninguna ventaja económica, pero me impedía colaborar con otras productoras cinematográficas. Claro que el peligro no era muy grande. [...]
Un día cayó en mi escritorio una pieza teatral. Se titulaba Instinto materno y era de un escritorzuelo danés. Dymling me propuso que escribiese un guión basado en esa pieza. Si se aprobaba el guión, podría dirigir mi primera película. Leí la pieza y la encontré espantosa. Si me lo hubiesen pedido, con toda seguridad hubiese filmado la guía telefónica. Así pues, escribí el guión en catorce noches y me lo aprobaron. Se rodaría en el verano de 1945. Hasta ahí todo fue sobre ruedas. Yo estaba trastornado de alegría y evidentemente no veía la realidad. El resultado fue que caí de bruces en todos y cada uno de los hoyos que otros y yo habíamos cavado juntos.» (Linterna, pág 77)

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En las actuaciones, sólo reconoceremos a Stig Olin, amigo de Ingmar y actor en casi todas sus primeras películas, hasta 1951.