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jueves, 31 de diciembre de 2020

¿Qué es Suite Ingmar Bergman?

Este proyecto lo comencé en 2008, como primer aniversario de la muerte del Maestro. En estos años ha tenido un crecimiento lento, sin embargo, creo que constituye un significativo aporte al conocimiento y difusión de la obra de Bergman

Se trata de una suite, es decir, un conjunto de danzas que comparten una misma tonalidad y forman una unidad, a pesar de lo diverso de cada uno de sus ritmos. Siendo, entonces, un poco alegórico, diría: las danzas son los post y la tonalidad es la obra de Ingmar Bergman.

La justificación última es que soy por completo incapaz de terminar cualquier escrito, así que una suite me permite decir cosas sin esperar a eso que habitualmente se llama "haber terminado de hablar".

Por su propia índole es, entonces, información en crecimiento, por lo que deseo que a cada visita se renueve el interés por volver a entrar. 

La fecha de este post de presentación está deliberadamente adelantada, para que siempre quede primero. Conviene dirigirse ante todo a la guía de navegación.





miércoles, 25 de marzo de 2009

Una pequeña, pequeña perla...


«En algún lugar de las profundidades de mi estúpida alma, alimento una presuntuosa idea: algún día, quizás algún día, algo brillante y hermoso sea arrancado de toda esta miseria. Como una pequeña, pequeña perla de una grande, negra, fea cáscara de mejillón. Y si algo hermoso llegara a venir de mí, entonces habré respondido a mi vocación en la vida...»


(escrito por Ingmar en un cuaderno, a los 20 años de edad, y exhibido por la Bergman Foundation en la exposición "Antes de que Ingmar fuera Bergman", que reúne objetos y documentos de niñez y juventud)

miércoles, 30 de julio de 2008

«Se agita y pavonea en el proscenio...»

«Larmar och gör sig till...», «Se agita y pavonea en el proscenio...», con esta cita del Mackbeth decidió Bergman llamar a una de sus últimas obras. Una sombra es la vida, un pobre actor cuya actuación dura apenas unos instantes; mientras está en el proscenio, agitándose ante el público, todo el sentido, todo el saber, toda la verdad y la belleza se concentran en él, y de repente... acabó la obra.


Cuando la pobre sombra se desvanece, conservamos por un tiempo (unos instantes, unos días, quizás unos meses) la viva impresión de haber estado en la verdad; finalmente, incluso esta viva impresión muere, y deja apenas la sensación de un recuerdo.

Recién allí, cuando ya casi no queda nada, cuando pocos recuerdan el nombre y ninguno exactamente el por qué de su grandeza, se cumple por primera vez la entera verdad del arte y el artista, que no consistía en una lección de esto o aquello hermoso, esto o aquello verdadero, sino la puesta en obra, la póiesis, de la finitud y nonada humanas, que deja obra.

Un 14 de julio de hace 90 años, nacía en Estocolmo "Pu", el pequeño Ingmar, que sería luego Ingmar, luego el grande, el enorme Ingmar, y luego, un 30 del mimso mes, pero de hace un año, moriría, y no sería ya grande ni enorme ni Ingmar. Y -aprendida la lección de Hamlet- con los manjares que, calientes, celebramos el cumpleaños, nos consolamos, ya fríos, en el funeral.

¿Dónde estás ahora, espíritu que amó la tierra?
¿dónde te consumes, carne sensual encendida siempre?
¿que nombre has guardado para ti, que has dado nombre a tantas cosas?
¿qué rostro has conservado para ti, que has dado forma a tantas caras?

Si estas pequeñas sombras que agitamos un rato en el proscenio
viven, muertas, en una tierra de sombras,
lleva allí algo de amor a la tierra,
algo del fuego sensual que hace brillar la vida,
sopla algunas de tus muchas palabras y haz revivir las sombras,
une hueso con hueso y nervio con nervio,
ponles de nuevo rostro en su tierra de sombras.

Y así, cuando toque a las sombras volver a la sombra
conservarán, no de tu palabra, sino 
de tu amor a la tierra, 
de tu llama,
una esperanza...

domingo, 22 de junio de 2008

Introducción a la sección Películas

He visto de la obra de Ingmar Bergman todo lo que me fue posible: todas las películas para cine, incluyendo la rara "Esto no puede suceder aquí", todas las películas para TV que circulan en algún formato por la red (casi todas), a veces con una calidad espantosa, tomadas de algún programa de cine, pero que aún así vale la pena verlas, y todas las que pude conseguir de películas de otros directores con guión de IB.
No he visto, naturalmente, obras de teatro en el teatro, sino sólo las que se llaman "teatro-tv", y que prefiero incluirlas en filmes para TV, aunque hay una pequeña diferencia entre los dos géneros, que cuando sea ocasión podremos explorar un poco.
No he visto las pelis en ningún orden en particular, más bien de modo un poco azaroso. Comencé a los 14/15 años cuando papá me llevó al Cosmos70 (uno de los cines de arte de Buenos Aires) a ver El Séptimo Sello. Luego vino la andanada de lo que daban continuamente en el Cosmos y en la Hebraica. Diré mi impresión con palabras del propio Bergman: veía sus películas sin descanso, la mayoría de las veces sin entender, pero era sensible a los acentos.
El séptimo sello, La fuente de la doncella. Un verano con Mónica, Como en un espejo (Detrás de un vidrio oscuro, en Buenos Aires), Luz de invierno (Los comulgantes, en España), Juegos de verano (Juventud divino tesoro, en Buenos Aires)... y vuelta, no en el mismo orden, pero sí las mismas. Ésas eran las fijas del Cosmos, la "sección blanco y negro" de Bergman, cuya distribución tenía la rusa "ArtKino Pictures", así que siempre iba precedida de algún corto mudo de difusión ideológica producido tras la cortina de hierro; la "sección color" la veía en Hebraica, aunque con menos asiduidad que la incesante repetición de títulos que devoraba en el Cosmos: Cara a cara (de aquella época la recuerdo en nebulosa, luego la vi varias veces, pero ya no era tan chico y receptivo, claro), Secretos de la vida conyugal, La flauta mágica (que la vi 10 veces sólo en los 15 días que duró la temporada de estreno, y a lo largo de la vida muchísimas veces más), El huevo de la serpiente, que la vi en el estreno, y no la pude volver a ver por mucho tiempo, pero me había dejado prendado; De la vida de las marionetas me causó -a los 17/18 años que tenía cuando se estrenó- una hondísima impresión, y no la pude volver a ver en años.
Para la grande, Fanny y Alexander, y las pocas que siguieron, yo ya estaba más formado, lo que es también más intelectualizado y mediatizado. Mejor y peor, como siempre. ¿Qué pasaría en el espíritu de un chico de 14 años si en vez de entrar por El séptimo sello entra por Fanny y Alexander? hoy es posible, y pienso que sería un pórtico asombrosamente grande, aunque quizás tanto que resulte un poco aniquilador. Lástima que no nos bañamos dos veces en un mismo río, ni entramos dos veces en la obra de un grande.
A los 16/17 años tenía visto mucho, y varias veces (contando sólo Bergman, además de los otros autores preferidos también, Fellini y Visconti principalmente). Fueron tres o cuatro años intensísimos en el encuentro con Bergman, y sin embargo recuerdo después de esta época un artículo sobre Bergman en la revista Criterio, donde traía una lista filmográfica -nada exhaustiva- en la que marqué lo visto y no visto... y quedé decepcionado de lo "poco" que había podido ver.
Toda la primera etapa, desde la primera, Crisis, hasta Till Glädje (maltraducida como Hacia la felicidad, ver luego), de 1950, recién la pude ver en estos últimos años. Algunas se consiguen comercialmente, otras por internet, pero en conjunto en la actualidad está todo disponible. Algunas de esas películas son realmente estupendas, aunque agradezco no haber entrado a Bergman por ninguna de ellas, porque de seguro que no hubiera percibido lo que luego significaría su obra.

El arte no es progresivo; los que progresamos somos nosotros, pero las obras más bien funcionan de manera envolvente: Es más probable que alguien sin formación "comprenda" (es decir: acoja) la belleza de una gran obra que de una pequeña. Las dificultades llegan después, y si la obra nos sedujo, encontraremos el modo de sortearlas. En cambio las pequeñas obras no son menores en dificultad para el público no formado, y carecen del poder de seducción de las grandes.

Hace poco tiempo hice una lista exhaustiva de obras de y sobre Bergman para ir tachando lo que tengo o consigo, y aproveché a poner en las primeras películas la impresión que me causaron. En los comentarios que siguen volcaré esa pequeña impresión, y si es necesario, la desarrollaré un poco más. También pondré lo que consiga de textos de Ingmar Bergman que hablen del título en concreto. Por su propia índole estas notas acerca de los filmes son inacabados e inacabables, e iré tratando de dejar puesta la fecha de última actualización para que se sepa si ha sido leído o no. Deseo también que cada título se nutra de otras impresiones y recuerdos, para lo que están los comentarios.

Las fichas técnicas las tomo de la Imdb confrontándolas con los datos de la IB Foundation, de donde suelen provenir también la reproducción de los carteles originales, y muchos otros datos y anécdotas, en mi propia síntesis.

Abreviaturas: 

En las fichas utilizo frecuentemente las expresiones "en linterna", "en Nyreröt" o "en IMDB", me refiero respectivamente a "Linterna Mágica", el libro de memorias de Bergman escrito en 1987, y donde comenta muchos aspectos de sus primeras películas, las tres entrevistas para la TV realizadas por Marie Nyreröt en 2004 (Bergman y el cine, Berman y el teatro, Bergman y Fårö), y la Internet Movie Database. "Imágenes" se refiere al libro de ese nombre, terminado en 1990 y editado en castellano en Tusquets, al igual que Linterna.

Sinopsis argumentales y ficha técnica: 

Cada comentario va acompañado de la ficha técnica (con la reproducción del afiche original) y una sinopsis argumental. He intentado evitar que en la sinopsis se develen demasiados elementos de la obra, que le quiten expectativa a la primera vez que se la vea. Personalmente no considero importante ese aspecto (es decir: me da lo mismo saber de antemano cómo se desarrolla o termina cualquier película, incluso las de suspenso), pero sé que algunos lectores de estos post agradecerán que no se les cuente "el final". Para la ficha técnica he recurrido siempre a la Imdb, que es, en ese aspecto, lo más completo que hay en este momento. Los afiches provienen casi siempre de samlaren.org.

sábado, 31 de mayo de 2008

Por qué Bergman

La obra de Ingmar Bergman acompañó poco más de la segunda mitad del siglo XX. Eso mismo, su extensión en el tiempo, ya la haría atendible; eso que sin embargo es sólo la menor de sus cualidades.

La historia del arte está repleta de grandes nombres en cada una de sus expresiones; no obstante, cada tanto alguno de esos nombres, por alguna razón, deviene un genio que excede las fronteras de su canal expresivo, e incluso del arte mismo, para ser... ¿qué? difícil definirlo, para ser quizás un símbolo de la humanidad misma en ese momento y en esa situación de la historia.

Nombres como Miguel Ángel, o Leonardo, o Cervantes, o Shakespeare, o Bach, o Mozart, o -y lo incluyo aquí- Ingmar Bergman, no es que sean ni más artistas ni menos artistas que los demás de su arte o de su época, es que pertenecen a un reducido grupo que queda por fuera de la natural división entre arte y no-arte, e incluso por fuera de la natural jerarquía interna de las artes. Quizás se trate sencillamente de los fundadores, de aquellos que abren de manera absoluta una nueva época y por ello la definen y carecen de parangón.

El estudio de la obra de los artistas está naturalmente reservado a los especialistas en historia del arte, estética, crítica, etc. Pero ¿a quién debería corresponder el estudio de estas obras geniales que exceden la parcelación artística?

Probablemente, el estudio de estas obras consista en una "introspección cultural": estudiándolos nos estudiamos y conociéndolos nos conocemos. Es más, probablemente sea esto lo que justifica llamarlos "genios", y a sus obras "geniales"; no tanto en el sentido coloquial de obras que exceden las medidas "normales" de belleza, verdad, etc, sino en el más antiguo de "genios tutelares", de espíritus magníficos que custodian aquello que una época es y tiene para decir.