miércoles, 28 de mayo de 2008

Imágenes - primera lectura

Portada original
¿Por qué es tan difícil creer en uno mismo? Pienso que no me ocurre sólo a mí, que es un problema muy generalizado.
Uno de mis «axiomas interpretativos», y dentro de los pocos, aquel axioma del que no deseo separarme nunca es: «todas las claves interpretativas de la obra están contenidas en la obra». Esto se puede decir de muchos modos, por ejemplo: «nadie sabe sobre la obra más que lo que la obra misma revela», «no hay mejor intérprete de una obra que aquello que en ella se muestra por sí mismo y sin esfuerzo».
Compré el segundo libro de Bergman, «Imágenes», porque es de Bergman, porque me gusta Bergman, porque me encuentro a gusto dialogando con Bergman, pero también, ¡ay de mí!, con la secreta esperanza de que Bergman me dijera sobre su obra algo que no surgiera de su obra. Debo reconocerlo, sí: lo leí tentado de violar flagrantemente el Axioma Fundamental.
Y el resultado es que me topé con un libro en cierto sentido pobre, y hasta más que «Linterna Mágica». Es verdad que hay anécdotas variadas y lindas sobre cada película, valoraciones de lo más cariñosas hacia sus actores, hay párrafos, e incluso páginas enteras, que pueden considerarse memorables, pero el conjunto es muy parecido al tono de «Linterna Mágica», es menos narrativo y ágil que «Linterna Mágica», y tan neurótico como «Linterna Mágica».
En suma: no es otro libro, es más bien la parte que Bergman escritor de memorias autobiográficas nos debía a su público de «Linterna Mágica»: habíamos comprado ese libro esperando que el director de cine Bergman nos contara de las películas, y estuvo tan ocupado llorando su infancia que se le olvidó hablar de sus películas. «Imágenes», concebida en el mismo clima, agrega a «Linterna Mágica» ese capítulo faltante de 370 páginas.
Pero no habla de sus películas como el director, como un intérprete de peso de su obra, como el padre de la criatura... todas miradas que serían perfectamente aceptables, aunque no suplieran lo que nosotros mismos podemos ver en su obra; habla de ellas defendiéndose de lo mal que lo hizo. Al público que compró su libro porque ama su cine habla para contarle que a pesar de haber hecho todo tan mal, él no es tan malo, no merece que lo castiguen.
Portda ed. española
«No das ganas de leerlo», volvería a decirme mi amigo José Luis. Pero es que no es otra obra... ¡es «Linterna Mágica», es su neurosis, su infantil autodefensa ante la agresión de un público que no lo agrede! Tiene los mismos disvalores que «Linterna Mágica». Pero también tiene los mismos valores: cuando la selectiva y piadosa memoria del lector olvide esa machacona autodefensa ante un ataque que el lector no ha hecho, quedarán los retazos geniales de una percepción de la obra que, como no podía ser menos, coincide a grandes rasgos con lo que cada uno de nosotros ha visto en sus películas, pero que tanto cuesta verbalizar, y para lo que muchas veces Bergman ha conseguido la expresión justa.
La selección de imágenes -en su mayor parte fotogramas de los filmes- que acompaña la edición es verdaderamente preciosa, pertinente, y logra sobreponer a los quejidos del director el triunfo visual de una obra que es mucho más grande y significativa de lo que su autor opina.


Datos de la edición castellana
Título original Bilder
Título castellano Imágenes
Edición Tusquets (Barcelona)
Colección Fábula
Traducción M. Torres, F. Uriz
ISBN 978-84-8310-729-4
Original, 1990 Versión castellana, 1992; 2ª ed: 2007

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